Consejos a la hora de gestionar correctamente un residuo de oficina

Consejos a la hora de gestionar correctamente un residuo de oficina

Disolventes, químicos, metales pesados, compuestos orgánicos volátiles… aunque no lo creas, el material de oficina es potencialmente contaminante. Habida cuenta del número de horas de pasamos en el trabajo parece pertinente practicar una gestión responsable y sostenible del volumen de residuos que generamos.

Te mostramos qué pequeños gestos pueden ayudarte a ti y a tus compañeros a contribuir en esta causa. ¿Nos acompañas?

Lo primero, separar los residuos

Es abundante la legislación (autonómica, estatal y europea) en materia de gestión ambiental y tratamiento de residuos que incide en la necesidad de las campañas de información y concienciación para ahondar en su conocimiento y prevenir accidentes. Para ello, el primer cometido será diferenciarlos en función de su peligrosidad.

Residuos municipales

Papel, cartón, vidrio, plástico y orgánico son los residuos más abundantes y habituales en la cotidianeidad de cualquier oficina. Se trata de residuos reciclables que deben depositarse en contenedores separados y señalados con claridad para tal fin, en una zona visible y accesible para todo el personal.

¿Sabes que el papel es el rey de los residuos de oficina? Además de la tala de árboles, conlleva un gran consumo de agua, energía y contaminación por los blanqueadores de cloro.

¿Qué puedes hacer?

– Optar por aquel que cuente con la etiqueta TCF (del inglés “totalmente libre de cloro”).

– Imprimir solo si es imprescindible, hacerlo por las dos caras y en calidad de borrador.

– Utilizar papel y cartón reciclados.

– Romper el papel inservible al echarlo a su contenedor para ahorrar espacio.

– Sustituir el material de oficina convencional por carpetas y clasificadores de polipropileno o polietileno, bolígrafos y rotuladores de base acuosa y sin lacar.

Residuos especiales

Cartuchos, tóners de tinta, pilas, cds, disquetes, fluorescentes, CPUs, pantallas de ordenador… requieren un tratamiento más cuidadoso, pero manteniendo nuestra máxima de elegir siempre material reutilizable, recargable y que posea la ecoetiqueta europea.

Debe habilitarse un espacio bien ventilado para ubicar estos contenedores y confiar su entrega a gestores autorizados.

¿Sabes que los equipos tecnológicos estropeados u obsoletos también pueden reciclarse? Existen cada vez más empresas especializados, asociaciones o fundaciones que los emplean en proyectos de inserción social como es el caso de Lasercart, dándoles una segunda vida útil.

Recomendaciones prácticas

A modo de guía práctica incluimos estos consejos que ayudarán a que ahorréis recursos y contaminéis menos:

– Utilizar temporizadores y grifos monomando, así como limitadores del consumo de agua de un máximo de 8 litros por minuto.

– Las cisternas deben ser de doble descarga, para un máximo de 6 litros y estar dotadas de sistemas de detección de fugas.

– No verter a la red de saneamiento comida, productos de higiene íntima, aceites, tóxicos… que puedan contaminar u ocasionar averías.

– Inventariar todos los residuos en función de su cantidad, periodicidad y destino.

– Aplicar la regla de las 3 Rs (Reducir, Reutilizar y Reciclar).

– Evitar los desechables (teniendo cada empleado su propia taza).

– Utilizar una compostera para los restos de comida.

– Comprar el material a granel para generar menos residuo, además de abaratar su coste.

Con el compromiso de todos y la debida comunicación es mucho lo que podemos hacer también en el trabajo, llegando incluso a afianzar nuestros vínculos. ¿No te parece?

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