Crear una empresa de forma telemática ¿Es posible en España?

Crear una empresa de forma telemática ¿Es posible en España?

Hace algunos años que las administraciones españolas se han adaptado a los nuevos tiempos y han incorporado la tramitación telemática y online de prácticamente todos los procesos administrativos. De hecho, hoy en día existen trámites que solo se pueden realizar de forma telemática.

Agilizar la creación de empresas es una premisa para cualquier gobierno, puesto que son los empresarios los que crean trabajo y hacen que funcione la rueda de la economía. La creación de empresas de forma telemática, en España, es ya toda una realidad.

¿Cómo crear una empresa de forma telemática?

Existen muchas formas de empresas en España. Los tipos de empresas que se pueden constituir a través de Internet son las Sociedades Limitadas o de Responsabilidad Limitada, la Sociedad Limitada de Formación Sucesiva (en estos dos casos es imprescindible aportar la certificación negativa del nombre que se tramita a través del Registro Mercantil Central), la Sociedad Limitada de Nueva Empresa, la Comunidad de Bienes, las Sociedades Civiles y el Profesional Autónomo.

Cada una de ellas tiene unas ventajas y unas desventajas, por eso cada emprendedor debe escoger la que mejor se adapte a su perfil y a sus objetivos. Es imprescindible contar con una asesoría que se adapte a cada caso.

Una asesoría nos garantizará la tramitación correcta de toda la documentación y nos evitará desplazamientos innecesarios. Eso sí, en caso de sociedades, igual tenemos que ir al notario a firmar. Si la empresa no tiene ninguna particularidad específica en sus estatutos, en un par de días puede estar constituida y dada de alta en todas las administraciones.

¿Por qué es importante elegir desde un principio nuestra forma jurídica adecuada?

Es mejor asesorarnos bien al principio y elegir bien el tipo de empresa que más nos conviene, porque nos evitaremos problemas posteriores. Si empezamos como Profesionales Autónomos y después queremos cambiar a  Sociedad Limitada, habrá que realizar todo un conjunto de trámites bastante costosos para comunicar el cambio, tanto a nivel administrativo como a nivel interno, cambios de números de cuenta, comunicaciones a proveedores y clientes, a la Seguridad Social, a la Agencia Tributaria, entre otros. Y en caso de que lo hagamos, es mejor empezar en un nuevo año fiscal.

Por ejemplo, si somos emprendedores individuales, que no vamos a asociarnos con nadie más, podremos elegir entre darnos de alta como un Profesional Autónomo o crear una Sociedad Limitada Unipersonal. Si bien la gestión de la figura del Profesional Autónomo es más económica y sencilla, el riesgo que asume la persona física también es mayor. Si algo va mal, el autónomo responde con su patrimonio personal y sus bienes presentes y futuros, aunque tras la Ley de la Segunda Oportunidad pueda proteger su vivienda particular si no supera el valor de los 300.000 euros. 

En cambio, en el caso de la Sociedad Limitada, del tipo que sea, la empresa tiene personalidad jurídica propia, por lo que no es el administrador quien responde con lo suyo propio, sino la empresa por sí misma. El administrador solo respondería en casos muy concretos, en los que se demostrase una administración desleal, mala fe o algún otro supuesto recogido por la legislación vigente. 

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